Volviendo al estilo de negocio más tradicional. El Trueque
Aprendiendo un poco más cada día. Cometiendo nuevos errores y disfrutando con los viejos. He aquí la vida del emprendedor. Y, aunque parezca una contradicción, innovando cada día para acabar aprendiendo del pasado. Me explicaré:
Hace mucho tiempo, en los albores de la historia de la humanidad, cuando la moneda aún no se había inventado (por no tener no tenían ni internet los pobres), las ventas se llevaban a cabo en base al trueque: El granjero necesitaba un arado nuevo y el herrero quería comer pollo relleno a la piamontesa, solo faltaba ponerse de acuerdo en las cantidades (por ejemplo un arado por diez pollos) y ya teníamos una transacción comercial en toda regla.
Esta situación me hizo recapacitar, ¿que tenemos en común? ¿que puedo aprender de ellos? ¿Realmente no tenían internet? Me di cuenta que nuestro punto en común es la falta de moneda, no es que para mi no exista, es sencillamente que no dispongo de las cantidades necesarias de cash para poder pagar los servicios que necesito para mi proyecto. ¿Que hago?, ¿Me rindo? Eso jamás.
Si ellos sobrevivían con trueques bien me puedo valer en el mundo moderno emulando sus proezas. Digamos que necesito un SEO que me aconseje, pues busco a un SEO que necesite de un programador, acordamos las cantidades (horas de trabajo) y colaboramos el uno con el otro. Es así como he engañado a un gran profesional como es Albert López para colaborar con mi proyecto, y más colaboradores que están en camino (le he echado el ojo a un diseñador que dice necesitar ayuda con el javascript de su blog...).
En definitiva durante el nacimiento de un proyecto el trueque puede ser una moneda de cambio imprescindible para un emprendedor, al menos a mi me funciona, y si no, al menos haces amigos por el camino (el networking siempre es importante), y con todas las herramientas sociales existentes ya no hay excusa: linkedin, xing....


